domingo, 12 de septiembre de 2010


Odio madrugar, que me despierten aunque sea la hora de comer, levantarme y estar sola en casa, darme cuenta al vestirme que mi hermana se ha llevado lo que me quería poner, rebuscar entre los zapatos y pensar "debo comprarme unos...", pasar horas en la ducha y que se acabe el agua caliente o prepararme un buen baño y ver que se han acabado las sales, encender la tele y ver que no hay nada, conectarme y ver que no hay nadie, saber que hoy hay pescado y comer sin ganas, o no comer, intentar dormir la siesta y que me llamen todos en ese momento, pasar de no tener planes a haber quedado con tres personas a la vez, salir de casa sin rumbo, esperar media hora en el portal decidiendo donde ir, pasar por delante de alguien y que no se de cuenta, pasar otra vez y que siga sin darse cuenta, llegar a un sitio y recordarlo mejor, esperar el momento perfecto y ver como pasa de largo, intentar hablar y no poder, no ser sincera, dejar escapar lo importante, no arriesgar, perder, que me hagan trampas, que me mientan, que me prometan lo que no van a cumplir, que me oculten algo, llegar a casa y no recibir ningún mensaje, ninguna llamada, que no me den las buenas noches, acostarme sin saber que pasará al día siguiente, dormir mal, y volver a madrugar, que me vuelvan a despertar aunque sea la hora de comer, y levantarme y seguir sola en casa...

No hay comentarios:

Publicar un comentario